Para ahorrar, no solo se necesita fuerza de voluntad. Hay toda una ciencia detrás de nuestras decisiones financieras. Si entendemos cómo funciona nuestro cerebro ante el dinero, podemos entrenarlo para que sea más juicioso, maximizando nuestros ahorros y mejorando nuestro bienestar financiero. 

 

Entendiendo la psicología

Un concepto clave es la gratificación aplazada, que es la habilidad de resistir un deseo inmediato con el fin de obtener una recompensa a largo plazo. Esto quiere decir que en vez de darte un gusto al instante, renuncias a un placer momentáneo para poder disfrutar de algo más grande y mejor en el futuro. ¿Cómo podemos mejorar nuestro autocontrol? Afortunadamente, esto ha sido investigado por científicos.

En un grupo estudiado, se encontró que los sujetos pudieron controlar sus impulsos si se enfocaban en el aspecto lógico de una situación en vez de en el emocional. También se determinó que el estrés afecta la habilidad de gratificación aplazada. Cuando las personas están estresadas, suelen tomar decisiones impulsivas como comer compulsivamente o hacer compras nerviosas. 

En la medida de lo posible, intenta no tomar decisiones financieras bajo presión. Tómate un tiempo para despejar la mente y así podrás gastar de forma más acertada. Si aprendes a reconocer los desencadenantes emocionales que te hacen gastar, puedes ahorrar si diriges tu atención a otras actividades más sanas como salir a caminar. Wally es un excelente recurso para monitorear tus emociones y tus patrones de consumo

Si estamos ante una situación en la que debemos gastar una suma de dinero considerable, es importante enfrentarla desde un punto de vista lógico. Haz a un lado la inmediatez emocional y piensa en las recompensas que puedes obtener si esperas. Tener metas financieras claras es otra manera de mantenerte motivado y usar el razonamiento lógico. Herramientas digitales como Mint te pueden ayudar a crear presupuestos, fijar objetivos de ahorro y monitorear tu progreso. Páginas web y apps como stickK también brindan apoyo y motivación.

 

Estrategias para explotar tu potencial de ahorros

La procrastinación es un rasgo universal y a todos nos ha pasado que aplazamos tareas que nos parecen difíciles. Pero la procrastinación también puede afectar las finanzas. Las estadísticas dicen que menos de la mitad de los norteamericanos tienen fondos de ahorros sustanciales para la jubilación. Solemos dejar para después ese fondo de ahorros, pero ese mañana nunca llega. Para manejar la procrastinación, los científicos han ideado la Teoría del Empujoncito, que propone que un individuo puede tomar decisiones más positivas haciendo pequeños cambios en el entorno, llamados “empujones”.

En un contexto financiero, ahorrar por defecto es un buen ejemplo. Automatizar tus ahorros puede hacer una gran diferencia. Programa transferencias automáticas desde tu cuenta corriendo a tu cuenta de ahorros, preferiblemente una que tenga una tasa de interés más alta. De esta forma, te aseguras de que una porción de tus ingresos esté destinada de forma automática a tu fondo de ahorros. 

El simple hecho de monitorear tus gastos también es un “empujoncito” que te ayudará a reducir gastos innecesarios. Con apps como You Need a Budget puedes categorizar y monitorear tus gastos. Estas apps te ayudan a conocer tus hábitos de gastos y te ayudarán a tomar decisiones más informadas. Al tener consciencia de a dónde se dirige tu dinero, podrás hacer los ajustes necesarios para alcanzar tus metas financieras. 

Puedes probar la regla del 50/30/20, un truco sencillo y efectivo para manejar tus finanzas. Según esta regla, asigna el 50% de tus ingresos a tus gastos esenciales como la renta, los servicios o el mercado. Con un 30% podrás darte gustos y disfrutar actividades sin culpa. Y finalmente, aparta un 20% de tus ingresos para tus metas financieras, como para alimentar tu fondo de emergencia o ahorrar para la jubilación

 

Ahorra a largo plazo con un cambio de mentalidad

Cambiar nuestra relación con el dinero es un paso importante para ahorrar. El autoconocimiento es un proceso saludable que te ayudará a estar en línea con tus metas. Pregúntate a ti mismo si tus gastos actuales están en sintonía con tus metas a largo plazo. Siendo responsable y evaluando tus decisiones, podrás hacer los cambios necesarios y te mantendrás motivado para seguir ahorrando. 

Recuerda que los patrones de comportamiento se refuerzan a sí mismos. Los primeros días en una nueva rutina siempre son los más difíciles. Así que celebra las pequeñas victorias, ya que está construyendo hábitos saludables que serán más fáciles de ejecutar con el paso del tiempo. Es como hacer dieta, es importante hacerlo de forma sana y controlada, en lugar de hacer cambios radicales y sin fundamento que te llevan a rendirte y a comer más chatarra. 

Ahorrar no solo se trata de disciplina, también debes entender tus propios comportamientos y encontrar lo que te motiva. Aplicando los principios de la psicología podemos hacer que nuestro cerebro y nuestra billetera trabajen en equipo.